Inversión necesaria para una educación adecuada de niñas y adolescentes rurales en el Perú

Autor: Enrique Vásquez H. y Álvaro Monge Z.
País: Perú
Año: 2009
Resumen Ejecutivo
Las mujeres acceden con desventaja al mercado laboral, lo cual ocurre fundamentalmente por los bajos niveles educativos que presentan. Se calcula, por ejemplo, que casi el 74% de las mujeres en edad de trabajar de 14 a más, (casi un millón y medio) posee un nivel educativo de primaria o inferior. De este modo, si se considera la educación secundaria completa como el nivel óptimo por alcanzar (concluir la educación regular), las mujeres presentan, en promedio, casi cinco años de atraso. Es decir, no es raro que la etapa escolar de una mujer concluya antes de iniciada la secundaria y con dicho nivel de calificación empiece a buscar trabajo. Esta es una desventaja; y la consecuencia es que dado el atraso educativo, estas mujeres y sus familias ven limitadas sus posibilidades de consumo y, por extensión, gozan de un menor nivel de bienestar.
Estos patrones que se observan en el mercado de trabajo, podrían repetirse en el futuro de las niñas y adolescentes rurales en edad escolar. En el presente documento y también sobre la base de los diagnósticos contenidos en Vásquez y Monge (2007, 2008), se muestra evidencia de que esta hipótesis no puede ser del todo desacertada. Así, se ha evidenciado por ejemplo que a partir de la adolescencia (alrededor de los 11 ó 12 años), las dificultades por mantener un logro adecuado se incrementan y los niveles de inasistencia académica se aceleran. Por ejemplo, en la adolescencia (12 a 16 años) las tasas en promedio, casi el 20 % (121 mil) de las adolescentes no asiste a la escuela, frente al 5% (41 mil) registrado para las niñas (6 a 11 años). Por ello, no sería raro constatar lo que le sucedió a las madres, le ocurra también a sus hijas: tratar de encontrar trabajo con apenas un nivel de calificación de primaria.
Si ese es el caso, de acuerdo a nuestras estimaciones, los futuros hogares de estas niñas verán limitadas sus posibilidades de gasto, en promedio, en casi 11% en comparación con lo que hubieran logrado de concluir la secundaria. Como es lógico suponer, el nivel de pérdida experimentado se incrementa con el nivel de atraso educativo que presenten. Así, se estima que éste podría significar alrededor del 17% para aquellas que no asistieron nunca al colegio. Es sobre la base de estos resultados, que se calcula en alrededor de S/. 1,000 anuales de pérdida para las adolescentes rurales durante el resto de su vida laboral, debido al hecho de que el Estado no les garantiza una educación adecuada (culminar la secundaria). Más aún con este dinero no solo se resolverían las restricciones de liquidez que los hogares rurales enfrentan (se calcula que los gastos en alimentación podrían incrementarse en 10.1%, los de salud en 11.6% y los de educación para hijos e hijas en 8.9%), sino también se incrementaría, por definición, el nivel educativo de la mujer rural con impactos positivos adicionales en el bienestar agregado de sus hogares. De acuerdo con la evidencia mostrada, mejoran los niveles de nutrición, salud y educación, principalmente, en lo que respecta a las hijas. En este sentido, tomar medidas radicales para educar a las niñas rurales "hoy" ayudará a las hijas, pero más que nada evitará que las nietas experimenten las desventajas que sufrieron sus abuelas.
Es por esta razón que el Estado debe tomar acciones para asegurar que las niñas accedan a una educación de calidad. Para lograr tales objetivos además de las políticas de oferta (aumento de la infraestructura educativa y acceso a programas sociales de educación), se propone un programa de transferencias que incida directamente en las decisiones de inversión de los padres en la educación de sus hijos. Debido a que se ha identificado que la inversión en educación más probable solo ocurre hasta el sexto de primaria, se propone de manera preliminar un programa diseñado para que los padres sigan invirtiendo en sus hijas luego de dicho nivel de estudios, hasta completar la secundaria. En su primer año de funcionamiento, se beneficiaría a más de 555 mil adolescentes en las áreas rurales a partir de un subsidio que cubra el 25% de los costos de educación que enfrenten los padres de estas adolescentes. A partir de las cifras de la ENAHO del año 2007, este subsidio se ha establecido de manera preliminar en S/. 130 anuales en promedio. Se estima que ese primer año tendría un costo aproximado de S/. 71 millones, lo que representa alrededor del 4.2% del presupuesto en educación inicial, primaria, secundaria y asistencia a educandos (sin considerar gastos administrativos) del año 2008 y casi 7.7% del Presupuesto por Resultados (en la meta estratégica de educación) del año 2009.